entrada_155 Cuando conseguí coger a mi chica en una situación para disfrutar los dos fue cuando, recién salida de la ducha y envuelta en una toalla se dispuso a cuatro patas en mitad del pasillo de casa con la sonrisa burlona ofreciéndome la salida que tanto tiempo he querido disfrutar, ya que entre estudios y trabajo apenas nos vemos. Fue una follada intensa, salvaje a su modo y que me permitió liberar todas las tensiones acumuladas durante este tiempo y que me hacían sentir en una burbuja, llegando finalmente a una deliciosa corrida que inundo la cara y las tetas de mi jovencita novia.