entrada_188 Estábamos mi amiga y yo esperando a mi novio muy calientes, pues le habíamos querido dar una sorpresa para celebrar su ascenso en la empresa, y por otra parte era la excusa ideal para comerle el coño en un delicioso cunnilingus a mi amiga, ya que tenía mucha curiosidad por probar que se sentiría cuando me la follara.

Nos parábamos cada dos por tres bajando las escaleras e intentando quitarnos las prendas de ropa, dispuestas a disfrutar del máximo placer y entregándonos a la lujuria hasta que se presento mi marido, momento en que las dos sin mediar palabra nos lanzamos a su polla, siempre ella con el mayor respeto y mi marido boquiabierto, quizás por el hecho de que su novia y otra chica estuvieran dispuesto a follárselo sin ni siquiera explicar el motivo, aunque agradeció la sesión de sexo salvaje que tuvimos y sobre todo probar un nuevo coño para su polla.