entrada_204 Estaba terminando un informe que tenía que presentar al día siguiente en el trabajo llamando a mi jefe para cotejar los datos cuando vi que mi novio estaba en la puerta observándome, con aquella cara tan dulce y una sonrisa entre mis labios que siempre en todo momento, malo o bueno conseguía alegrarme. Decidí terminar y concederle un rato a él, pues llevaba días muy atareada y quería entregarme un poco al placer, y por supuesto dárselo a él. Cada vez que follamos mi novio me lleva a mundos que nunca conozco, un placer que recorre mi estomago por completo y que sin duda se nota que hay amor mas que sexo, aunque mi coño siempre agradece recibir las penetraciones de su enorme polla.