entrada_138 Sabía perfectamente que para mi cumpleaños una tarta y un consolador indicaban algo mas que simplemente una sorpresa, y siendo mi día especial no quise decepcionarle así que me comencé a masturbarme con el consolador y cuando apareció mi marido por la puerta completamente desnudo no dude en meterme su enorme polla en mi boca lubricandola y dejándola lista para entrar en mi coño y haciéndome disfrutar como una autentica guarra, dejándome llevar por los sentidos y sobre todo por la sensación de llenar completamente mi coño de buena carne, un cumpleaños delicioso y sobre todo, perfecta la tarta para usarla como lubricante.