entrada2Laura estaba aburrida de la vida y sentía que necesitaba emociones fuertes así que se dirigió a casa de un terapeuta muy especial que le recomendó una amiga. Cuando llegó allí, un hombre mayor la ató a una especie de potro de pies y manos y empezó la locura. LE vendó los ojos para que no pudiera ver lo que iba a utilizar para volverla loca.

Tras un rato de cosquillas insufribles con diferentes aparatos terminó azotándole el culo mientras ella podía sentir la polla empalmada dentro de los pantalones del perverso hombre mayor que iba a follársela en cuanto ella se lo suplicara.