Me he cambiado de trabajo porque me ofrecían unas condiciones salariales mejores, pero cual ha sido mi sorpresa cuando en mi primer día me he encontrado con esta negra morenaza que se sienta en la mesa de enfrente de mí. No he podido parar de mirarle el escotazo que lleva en todo el día. Supongo que ella lo ha notado y finalmente ha venido a presentarse a mi mesa.

Entre risas y presentaciones, he terminado proponiéndole tomar algo tras la jornada con la excusa de que me explicara un poco sobre la empresa. Ella ha accedido con una tímida sonrisa que me ha puesto de los nervios, pero lo que no me imaginaba es que la muy zorra lo que quería era que la subiera a mi casa para comérmela y probar mi deliciosa lefa que ha embadurnado sus enormes y firmes tetazas.