Pedazo de jaca esta rubia que además de estar buenísima es toda una diosa en la cama. La guarra pide sexo duro, pues sexo duro tendrá. Eso fue lo que pensé cuando me dijo que no le gustaba el sexo tranquilo ni apasionado, más bien lo que quería era que me la follara como a una perra. Pero la muy guarra me superaba con creces, fue una escena de sexo incansable donde terminamos sudando y jadeando. A medida que subíamos de tono cada se ponía más cachonda, así que se la metí por el culo mientras ella se  daba cachetes a sí misma.