entrada_186 Andaba un poco nerviosa después de haber quedado con mi compañero de trabajo, pues hacía tiempo que me atraía por la idea de probar la polla de un negro, algo que no había tenido oportunidad de hacer hasta el momento y que sin duda pensaba que había llegado el momento después de dejar a mi marido que durante cinco años había intentado que funcionara una relación que desde un principio consideraba muerta.

Cuando llego me tuvo que traer agua de la cocina, pues estaba completamente seca de los nervios y me intento calmar mientras yo me desnudaba, excitada en parte por los nervios y en parte por no saber si estaría a la altura debido a que mis amigas me habían dicho que los negros tienen una manera muy peculiar de follar. Comenzamos con una buena mamada ya que al ver su miembro vi que necesitaría un extra de lubricacion y luego comenzó la sesión de sexo, intensa y con mucha fuerza con unos movimientos espasmódicos que me hicieron vibrar de placer hasta el final.