entrada_210 Quería sorprender a mi marido con un buen masaje erótico, ya que había tomado algunas clases y con tanto trabajo a su espalda últimamente quería que se relajara un poco. Cuando llegue le enseñe lo que le esperaba y pareció gustarle bastante, pues cuando nos metimos en la ducha y comencé a restregar mis enormes tetas se puso cachondo, momento en que se me ocurrió que ademas de restregarme por todo su cuerpo le iba a complementar con una mamada que seguramente iba a darle el toque exclusivo al masaje que tanto había practicado con otros chicos para finalmente hacerlo con mi marido, resultando todo un éxito.