entrada_189 El amigo de mi marido decidió hacerme una visita en uno de los mejores momentos del día, ya que me encontraba masturbando mi coño húmedo debido a que mi marido había comenzado a follarme por la mañana pero le surgió una urgencia y tuvo que irse, dejándome como una perra en celo y esperando a que volviera para terminar de rematar la faena.

Al principio mantuvimos una conversación cordial entre los dos, hablando de las cosas de la vida y de mi marido, aunque lentamente fue derivando en una conversación algo caliente, de como me follaba él en la cama o como me gustaba que me metiera su polla. Al final mi coño estaba tan mojado que mi instinto fue superior a mi y perdí el control, pidiéndole que se bajara los pantalones, algo que él sabía que iba a ocurrir pues sospechaba que había ingeniado su visita para intentar hacer algo, y por suerte para él lo consiguió follándome con su enorme polla y dándome un placer exquisito. El problema me surgió después, ¿Como hacía para evitar el polvo que me estaba aguardando cuando llegara mi marido?. Estaba casi escocida de los empujes que metía y no sabía si podría aguantar otra follada mas.