Cuando practicas BDSM las posibilidades de que te guste son de un cincuenta por ciento, ya que la mezcla de dolor y de placer terminan por volver loco a cualquiera y mas cuando juegan con mi coño de una manera salvaje y rotunda disfrutando con los consoladores que metían en mi boca o que penetraban mi coño sin cuartel haciéndome llegar al clímax tantas veces que termine por no notar nada en el coño de lo increíblemente mojado que estaba.