entrada_191 Siempre me ha gustado que me trataran como una perrita y la verdad costo muchísimo que mi novio consiguiera faltarme el “respeto” haciéndome sentir como tal, pero solo el hecho de sentirme humillada me excita muchísimo, no se si es por que tengo un fetiche o es que al ser jefa de sección de una importante empresa y habituada a mandar este cansada de dar ordenes, pero la cuestión es que algo que moja de verdad mis bragas son unas ordenes tajantes que me digan que debo hacer.

Y mi novio ha pillado finalmente el concepto cuando se ha dado cuenta que disfruto del buen sexo cuando me tratan así, ganándose una mamada cuando le apetece o follándome como él prefiere, solo tiene que pedírmelo y yo cumplo inmediatamente con sus expectativas, y eso conlleva disfrutar de mi cuerpo, lleno de curvas y con unas tetas firmes, duras, especialmente diseñadas para unas cubanas intensas que mas de una vez me pide. Creo que soy una guarra, pero se que eso me hace sentir muy bien conmigo misma, y no estoy dispuesta a cambiarlo.