entrada_172 Estaba bastante nerviosa por el hecho de encontrarme a un antiguo amigo que me ofreció un trabajo completamente ameno para mi: follar con él delante de una cámara. A mi edad sinceramente poco me importaba, divorciada y con dos hijos mayores de edad si querían verme desnuda follando ya era su problema, no el mío.

Y el hecho era de que iba a ser mucha pasta, ya que no iba a poner el coño por nadie y el hecho de que me dieran tanta pasta por poner mi coño delante y que me grabasen me hizo pensar que me convertiría a mis 44 años en una autentica actriz porno, algo que se me quito de la cabeza en el mismo instante que terminamos pues aunque fue una follada intensa, deliciosa y placentera acabe muy cansada de tantas embestidas sin parar.