entrada_174 Cuando me monté en el coche con mi novio no sabía lo que me esperaba, pues era mi cumpleaños y sabía que iba a estar ocupado en montarme algo fantástico. Cuando íbamos de camino a casa me contó la sorpresa que me esperaba, una deliciosa e intensa follada que iba a disfrutar con mi novio, que por motivos de trabajo no nos daba tiempo ni a darnos las buenas noches.

Cuando llegamos a casa me puse un bikini, un rompedor conjunto que no tarde mucho en quitarme para dejar al descubierto un coño bien depilado con una cejita y las tetas que tanto le gustaba a mi marido. Lo increíble de todo esto es que el pareció con un regalo sorpresa: un consolador de cristal. Mientras me metía la polla hasta el fondo del coño también introdujo el consolador, provocandome una ola de placer indescriptible que finalmente provoco tantos orgasmos en mi que me casi me vuelvo loca de placer.