entrada_170 Sabía que podía confiar en mi novio, que nunca me había mentido en ese aspecto cuando quiso enseñarme a hacer una mamada, ya que me encantaba la situación de probar su polla que tras tanto tiempo conociéndonos por Internet merecía la pena.

Al principio estaba un poco nerviosa pero finalmente conseguí dominar la situación, en un principio por que la polla de mi novio parecía ser mayor de lo que había visto hasta ahora, y eso me excitaba lo suficiente como para entregarme sin reparo. Él se dedico directamente a centrarse en su polla, con sus movimientos y un vaivén en mi boca supongo que animado por ver que su novia, una asiática tan buena como yo estaba disponible para pegarle una buena mamada.