entrada_154 Tenía una obsesión con una amiga pelirroja por ver sus enormes tetas y conseguir llevármela a la cama, así que tras proponerle cientos de veces que viniera a casa opte por la forma mas fácil y que sabía que no rechazaría: ofrecerle dinero. Cuando vio los billetes salir de mi cartera su cara cambió y seguramente paso las numerosas compras que podría hacer. Finalmente estaba en mi sofá enseñándome esas tetas deliciosas y muy generosas que disfrute con paciencia, lamiendo todo su cuerpo mientras notaba como crecía su excitación hasta que finalmente mi polla entro directamente por su culo a petición propia suya y que me hizo tener el polvo mas increíble de mi vida, con la moraleja que le gusto tanto, que ahora repite cada semana.