entrada_148 Solo recuerdo estar tomando una copa en un bar de aspecto extraño y levantarme atada de pies y manos, con una capucha que me impedía la visión, asustándome y a la vez causándome mucha curiosidad, y que tras un rato comencé a escuchar unos pasos que se acercaban a mi, causándome pavor pues no sabía que querían de mi. De golpe vi de nuevo la luz, un chico con rasgos duros me comenzó a tocar, tetas, mi coño y sobre todo hacerme sentir una autentica zorra sumisa, cambiándome de posiciones y completamente atada en cualquier momento, abusando de mi aunque en realidad yo deseaba que ocurriera, pues siempre me ha gustado ser una chica sumisa y esto provoco en mi autentica sesión de BDSM.