entrada_225 La enfermera madurita se encarga de cuidar a su paciente desde casa, pues este padece una enfermedad crónica que le deja su polla empalmada durante horas, siendo la única medicina posible para curarlo una buena chupada, o en su defecto una buena follada. La chica, entregada en su trabajo no duda en tomarle la tensión y auscultarle cogiéndole la polla para ver como se encuentra, y si esta disponible para el sexo, momento en que muestra unas enormes tetas y un delicioso culo que no duda en entregarlo al placer cabalgando la polla de su paciente.