entrada_222 Una madurita ha quedado con un viejo amigo para recordar viejos tiempos aprovechando el momento en que su marido se encuentra fuera de viaje. Los dos están tan calientes que no pueden evitar ponerse en marcha y dejarse llevar por sus instintos, aunque no varían mucho pues de lo cachonda que va la rubia se pone directamente a cabalgar la polla del chico encima del sofá y dejando a la vista sus dos hermosas tetas, disfrutando hasta el último momento en que el chico saca la polla de su coño para regarla con una buena dosis de semen en su boca y en sus tetas.