entrada2Mark estaba ansioso por poder rodar una película porno con su amiga tatuada. Ya la habían dicho que era toda una experta succionando pollones pero ni mucho menos se imaginaba que fuera a chuparle también los huevos de aquella forma, como si fueran los más ricos que hubiese probado.

Tras largas explicaciones por convencerla, ella aceptó con la condición de que ella pudiese grabar la escena, así que la abrió bien de piernas para comerle el coño a su amiga y le prestó la cámara de vídeo para que grabase como le lamía el clítoris mientras ella gemía de placer.